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MICROIMPLANTE CAPILAR
El microimplante capilar nace fundamentado en las investigaciones realizadas en el año 1984, donde Headington publicó un estudio demostrando que el cabello nace y crece, agrupándose en unidades foliculares y que contienen de 1 a 4 folículos pilosos cada una. Observando el cuero cabelludo con una lupa de gran aumento se pudo identificar las unidades foliculares, con una distancia mínima entre ellas de un milímetro. Los trasplantes de cabello realizados con técnicas antiguas dejaban un aspecto artificial en la cabellera, evidenciada por la presencia de “tufos” de cabello que contenían varias unidades foliculares. En la actualidad el microimplante capilar utiliza una técnica completamente distinta, ya que las unidades foliculares son utilizadas individualmente, obteniéndose una distribución natural de los cabellos en el área de calvicie.
Técnica precursoras del microimplante capilar: La práctica actual no debe ser confundida con la técnica utilizada en la década de los ochenta, conocida como trasplante pelo por pelo (mini-micrografting). Dicho método utiliza varias unidades foliculares en un único injerto (injertos multifoliculares) es apenas un mejoramiento de la línea de implante frontoparietal, que selecciona unidades foliculares no clasificadas que pueden incluir 2 , 3 o 4 cabellos y no uno sólo, que sería lo indicado. En aquella época no se habían descripto las unidades foliculares, lo cual hacía imposible garantizar que el implante se hacía pelo por pelo. Se implantaban en la línea anterior unidades foliculares individuales conteniendo hasta 4 cabellos cada una. Años después, la técnica conocida como “mini-micro grafting” que combina los “mini grafts” (conteniendo de 6 a 12 cabellos cada una) con la terminación de los “micro grafts” (conteniendo de 1 a 3 cabellos cada una) fue aceptada calurosamente por los cirujanos y se la comenzó a llamar “trasplante capilar pelo por pelo”. Ese nombre generó confusión, porque muchos creyeron que efectivamente se trataba de un trasplante de unidades de cabello, pero en realidad se trasplantaban 2 o 3 cabellos en cada unidad folicular, que impedía un logro satisfactorio de la operación.
Implante folicular parcial: Los avances obtenidos por otro grupo de médicos, consistentes en la utilización en gran escala de unidades foliculares (casi el 50% de la totalidad del implante), fueron divulgados en el año 1995 por el cirujano Ron Shapiro. Fue el que le otorgó un carácter artesanal al implante capilar. Otros profesionales que aportaron su creatividad y experiencia fueron Willian Rassman, por el uso exclusivo de unidades foliculares y Bobby Limmer pionero del uso de la microscopia 3-D para separar las unidades foliculares antes de su extracción.
Implante folicular total o miocroimplante capilar: En el año 1998, un grupo de médicos liderados por William Rassman, defendió el uso exclusivo de las unidades foliculares en el microimplante capilar. La lógica era simple: si el cabello normal es naturalmente dividido en unidades foliculares, porque no hacer lo mismo en el implante? Con los años esta técnica fue mejorando y las sesiones fueron cada vez más extensas en tiempo con implante de mayor número de unidades foliculares. Se comenzó con el injerto de 1.000 cabellos, luego rápidamente se llegó a 2.000. Actualmente se están implantando en una megasesión de 4.000 a 6.000 cabellos.
Implante folicular coronal: Esta denominación de la técnica del microimplante capilar, permitió alcanzar un nuevo patrón de calidad. Consiste en asociar dos conceptos simples, pero potenciados cuando se lo combinan:
1)Una rotación de 90 grados en el eje de colocación de las unidades foliculares. En vez de orientarlas en el sentido que va de la cabeza a la nuca, se utiliza el sentido horizontal, es decir de oreja a oreja. De esta manera se mejora la cobertura y la naturalidad del resultado.
2)Orificios puntiformes, de 0,55 a 0,70 milímetros, que posibilita aumentar la densidad de los cabellos creando un aspecto compacto y voluminoso. La cicatrización es más rápida, con mínimas costras durante el postoperatorio, que evidencia un procedimiento invasivo mínimo. Las cicatrices son imperceptibles.
Resultados del microimplante capilar: Una vez finalizado el proceso, muchas veces hasta al propio cirujano tratante le es dificultoso diferenciar el implante del resto de la cabellera, por la calidad del resultado. Los equipos usan técnicas altamente especializadas, como también instrumental quirúrgico de punta, lo que encarece el procedimiento.
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