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RECUPERACION CAPILAR
En los meses de primavera y verano los cabellos están expuestos a un mayor riesgo para conservarse saludables, ya que pueden existir daño por causas ambientales (sol, viento, agua clorada de piscinas, altas temperaturas, etc.) y muchas veces al uso excesivo de productos químicos para el cuero cabelludo. De esta evidencia surge la necesidad de la recuperación capilar. Además en el verano los cabellos tienden a “perder” su color natural, las puntas se tornan espigadas y extremadamente resecas. Las radiaciones ultravioletas dañan las puntas y debilita las uniones entre los aminoácidos que forman la estructura proteica de los mismos. Por ello, no es extraño que las hebras se quiebran y oxidan, adoptando la cabellera en su conjunto una tonalidad rojiza. Con el objetivo de obtener la recuperación capilar las empresas que producen productos farmacéuticos y/o de cosmetología tratan de ofrecer a los profesionales peluqueros las herramientas necesarias para lograr una recuperación capilar completa.
HIDRATACIÓN: Se obtiene una buena recuperación capilar cuando se utilizan cosméticos con un pH ácido, ya que normalmente la piel y los cabellos tienen un medio ácido y para que continúen saludables deben ser tratados con ese tipo de fórmula. La mayoría de los tratamientos de médicos dermatólogos incluye un pH acido en las fórmulas farmacéuticas. Un pH ácido tiene que estar entre 4.5 a 5.5. y de esta manera el producto hidratante logra que las cutículas de los cabellos se cierren y su superficie quede lisa. Si esta acción se logra, aparecerá el brillo en la cabellera por reflejo de la luz. Una sustancia con pH adecuado no agrede la capa ácida de la grasa natural, que sirve de protección al cuero cabelludo. Hay también productos farmacéuticos de alta performance que penetran naturalmente en las hebras, sin necesidad de contar con una fuente de calor, gracias al peso molecular reducido. Se aconseja la utilización de productos sin sal ni sulfatos, que son responsables por la producción de espuma. El exceso de espuma está más relacionado a la agresión del cuero cabelludo que a la calidad del producto.
QUERATINA: Es un ingrediente indispensable para la recuperación capilar, en los casos de cabellos resecos y quebradizos. La queratina restaura y da vitalidad a los folículos pilosos. Puede ser hidrolisada o cationizada, siendo un elemento capaz de penetrar en la estructura de los cabellos y restaurar las fallas internas y externas.
PRODUCTOS HIDRATANTES: Los productos de aplicación local en forma de lociones o cremas constituidos por ácidos grasos se utilizan en la hidratación, por la acción que tienen sobre la sequedad de las hebras. Además de ellos, están las algas marinas, el pantenol, el aloe vera y la lanolina acetilada.
ANTIOXIDANTES: Combaten especialmente los cambios de color y tono del cabello. Los antioxidantes están constituidos fundamentalmente por la vitamina E, extracto de caviar y ciertos aminoácidos, que proporciona durabilidad al color natural del cabello. Tanto los cabellos claros como los oscuros deben ser protegidos por productos que incluyen antioxidantes con pH ácido. Una vez por semana pueden ser lavados con shampoo anti-residuos.
DIETA ADECUADA: Las células del bulbo capilar tienen una velocidad de reproducción muy alta. Por ello para que el ciclo vital se encuentre en óptimas condiciones, debe existir una alimentación adecuada para lograr una buena recuperación capilar. Una dieta mixta, rica en proteínas, conteniendo hierro, zinc, cromo y vitaminas es un factor primordial para la salud capilar, restableciendo el equilibrio necesario para una fisiología normal del cuero cabelludo. Dentro de los alimentos y bebidas a tener en cuenta en la recuperación capilar, se recomienda:
-no beber con exceso bebidas alcohólicas
-beber de 6 a 8 vasos de agua en el día como mínimo
-evitar tomar café o té en forma excesiva, ya que la cafeína en altas dosis puede alterar los niveles de estrógeno en la mujer, debilitando la vitalidad de los folículos pilosos.
-el 30% de la dieta tiene que incluir alimentos con proteínas
-el intervalo que transcurre entre la ingestión de alimentos y/o infusiones, no debe ser mayor a 5 horas.
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